El cine ecuatoriano cumple su primer siglo de existencia reflejando, a través de voces valientes, las historias que retratan las identidades diversas y vibrantes del país. Desde sus inicios, con El tesoro de Atahualpa en 1924, hasta las producciones contemporáneas que triunfan en festivales internacionales, el cine ecuatoriano ha sido testigo fiel y narrador constante de su época.
Para conmemorar este centenario, Inmóvil en colaboración con el Festival de Cine Ecuatoriano Kunturñawi, que celebra su 18ª edición honran tanto a los pioneros que abrieron el camino como a las nuevas generaciones de cineastas que reinventan el arte, ofreciendo valiosas reflexiones sobre el presente y el futuro de nuestro oficio.
Publicado: 2025-03-19